Viviendas para Jóvenes y Mayores_La Linea (Cádiz)

La importancia del color en la expresión y modos de vida de la contemporaneidad plantea la necesidad de abandonar las fórmulas habituales de elección aleatoria, consideración decorativista y combinaciones incoherentes que ignoran los principios más básicos de la percepción cromática. Insistimos en las posibilidades de aplicar las leyes más conocidas de la composición cromática, las del contraste. Planteamos un modo de utilización del color para la diferencia y la convivencia social. Para el proyecto de un conjunto de viviendas elegimos como base teórico-conceptual el contraste de simultaneidad. En presencia de un color intenso, la percepción de una tonalidad neutra como el gris parece reclamar la presencia de su complementario, para darle más fuerza en su singularidad. Así, si miramos el gris medio al lado del rojo terminamos por ver su opuesto. Entre las ilusiones ópticas es conocido el llamado Efecto McCollough, que combina la acción de esa demanda activa del color opuesto con la geometría más básica.

Se trata de efectos secuenciales bien conocidos, con una larga trayectoria en la historia de las artes plásticas. La experiencia es perfecta para aplicar a viviendas de mayores y jóvenes, habitualmente separados. Contemplar una persona de edad avanzada puede ser el resultado de mirar profundamente lo que encierra la juventud. Su convivencia se refuerza mutuamente y habría que defenderla como auténtico bien social. El futuro debe apostar por la cohesión y el reconocimiento de la diferencia, algo que solo se consigue en la convivencia y la pluralidad. Contrastes cromáticos son contrastes sociales y su armonía es un magnífico medio de evitar su oposición. En el tema de la vivienda, circunstancias cambiantes y momentos vitales llevan a la elección necesaria de modelos de habitar que pueden perfectamente coexistir para garantizar la cohesión social y favorecer la permeabilidad y movilidad de grupos e individuos. Viviendas de propiedad y alquiler, de familias reducidas y extensas, son buenos ejemplos de estos tipos que pueden tener un reflejo cromático que fundamente una perspectiva social más abierta y práctica. La ordenación de estas combinaciones puede llevar a soluciones atractivas en variantes de alta densidad, atenuando su carácter masivo y uniforme.

La idea de la intervención se proyecta en un único volumen tallado, de gran contundencia en su escala, presencia densa y materialidad. Combina una apariencia continua monocromática, en un gris neutro de marcada textura, con aberturas y sustracciones que dejan ver un segundo revestimiento de color rojo intenso. La impresión es la de una forma abstracta, sólida y opaca, que alberga un interior brillante, complejo y luminoso. El vacío se convierte en protagonista del modelado desde dentro que aporta el color al crear los espacios para la convivencia. En torno a él se desarrollan los procesos de habitación, cuyo funcionamiento armónico se garantiza mediante el entrelazamiento de espacios de uso colectivo y viviendas particulares. La interacción cromática resulta manifestación visible de diálogo vital, comunicación fluida de experiencia y actividad.

La singularidad se garantiza con la flexibilidad, no con la multiplicación imposible de variantes infinitas para la especialización cerrada. Un modelo de vivienda que permita las adaptaciones necesarias a las circunstancias de cambio en la vida de los diferentes individuos contiene la esencia de la individualidad en el modo de habitar. Del mismo modo, el establecimiento de tipos cerrados, con finalidades específicas y exclusivas, transforma el paisaje social de complejidad y convivencia, creando células aisladas y guetos estigmatizados. Si la unidad de vivienda puede ser singular es porque favorece la relación plural, fundamento de convivencia y desarrollo social. Las nuevas fórmulas deben apostar por la fusión y la yuxtaposición para aprovechar la fuerza vital de la diferencia, rompiendo la tendencia peligrosa de la segregación social.

En un emplazamiento complejo, el proyecto acaba replegándose sobre sí mismo para devenir forma escultórica de identidad cromática. Las conclusiones del estudio de color previo marcaron nítidamente la despersonalización como cualidad del lugar. En su condición de borde de la ciudad había vuelto la espalda a ésta, sin enunciar como alternativa un discurso identitario propio. Lo reflejaban bien los restos del paisaje cromático urbano, presentes aún en algunas de las edificaciones de planta baja que se mantenían en pie, y las mismas indecisiones en las sucesivas capas de pintura con que se había intentado adecentar la apariencia de los bloques de viviendas sociales levantados en los años sesenta. Si la sensación de búsqueda de una identidad cromática era una percepción fuerte para entender el lugar, podía ser también la respuesta a la transformación social del emplazamiento.

Autores: Pablo Blázquez Jesús y Laura Butelo Naz (Grupo de Investigación de la Junta de Andalucía,“CO3 cambios cromáticos. El color en la arquitectura”)

Publicaciones: Publicado en “Tras el Muro Blanco”, Editorial Lampreave. ISBN 978-84-614-3789-4

www.superposiciones.com (enlace al proyecto)

www.superposiciones.com (web Investigación “CO3 cambios cromáticos. El color en la arquitectura”)

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