Hole in the wall

 

 

 

 

¿Qué sentiríamos al adentrarnos en el interior de un árbol?

Este es el punto de partida con el que empezamos a plantear el concurso, intentando aportar una nueva reflexión en el campo de la madera.

Muchas fueron las piezas que se posaron sobre nuestra mesa de trabajo intentando responder la pregunta que desde un primer momento lanzábamos al aire. Algunas se quedaron durante un breve espacio de tiempo, como es el caso de las tree-houses británicas, El barón Rampante de Italo Calvino, los árboles de Jean Dubuffet, la casa entre árboles de François Roche… sugiriéndonos un mundo de relaciones entre los árboles y el ser humano. Otras llegaron para nunca irse, representados en los poemas de Rilke o en la figura del artista británico David Nash cuyo único material de trabajo es la madera, seccionando troncos de árboles y estudiando la multiplicidad de cortes, formas y betas que se producen. Si paseamos por la ciudad, calles, plazas, …, encontramos elementos que interactúan con las personas, como si la naturaleza los hubiese depositado allí y se cruzasen en nuestro camino.

Una nueva pieza de mobiliario urbano. Una escultura de madera adaptada al usuario. Un árbol caído, cuyas hojas se extienden a modo de alfombra, y nos invitan a caminar por su interior. Un espacio controlado hecho a la medida del hombre.

La propuesta nace de todas estas reflexiones y pensamientos, materializándose en una escultura de madera, de fácil montaje y transportable, adaptable a todo tipo de espacios.

Se plantean una sucesión de pórticos de DM hidrófugo, de 2.5cm de espesor, tratados con resina epoxi e impermeabilizados con clorocaucho líquido de color negro en el canto interior de cada pieza. Setenta pórticos que entendidos como secciones, equidistantes cada 20cm, arriostrados mediante un entarimando continuo en su parte inferior a modo de pavimento y enroscados con cuatro perfiles tubulares rígidos en sus esquinas, construyen el espacio interior.

Cada sección se ha estudiado partiendo de una posición adoptada por cualquier individuo, que evoluciona sutilmente a medida que avanzamos por la escultura, como si nos adentrásemos en el interior de un árbol, intentando vivir esa fantasía, para desembocar en 3 grandes orificios informes que crean las distintas entradas o salidas.

Debemos entender la continuidad que la obra puede ofrecer cuando se producen múltiples contactos entre los orificios de varias esculturas, elaborando un atractivo patrón de repetición, con multiplicidad de combinaciones.

La simplicidad formal exterior de la pieza contrasta con el espacio que se genera en su interior, un lugar donde la madera envuelve en todos los sentidos al visitante, y que trata de responder la pregunta con la que comenzábamos nuestra investigación.

Autores: Pablo Blázquez Jesús y Miguel Ángel Serrano López

Premios: Primer premio II Concurso “Vivir con Madera”
Primer premio XXII Concurso “Diseño de mueble Manacor”

Publicaciones: Publicado en La Plataforma nº 1, Revista del Aula de Cultura de ETSAS.ISSN 1889-366X

Exposiciones: Expuesto en el Círculo de Bellas Artes de Madrid y Construmat 2009 de Barcelona

 

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